lunes, 25 de noviembre de 2019
Miércoles Emiliano
En la oración que nuestra Congregación está elevando por la Beatificación de la Venerable Madre Emilia de San José, hemos dedicado los miércoles de una manera especial.
Es preciso que nos unamos a pedirle que interceda ante el Padre celestial por los enfermos con enfermedades graves de las que no es posible salir victorioso sin la intervención divina. Es ahí donde hemos de acudir a la Madre Emilia para que ella suplique la sanación, si es esa la Voluntad de Dios y para Su mayor gloria.
Para ser elevada al honor de los altares, se
requiere un milagro que sea: inmediato, completo y duradero.
Si usted está pasando por una situación
difícil, como el diagnóstico de una enfermedad grave u otra circunstancia difícil no dude en pedir a la
Santísima Trinidad la intercesión de la Venerable Madre Emilia de San José para
obtener la curación. Diríjase solamente a ella, pues es una condición
indispensable para el análisis de un milagro.
Al obtener una gracia concedida por ella, avise
inmediatamente a las Hnas. de la Comunidad más cercana y/o escriba a los siguientes
correos:
abelardobc@gmail.com,
juliapardomartin@yahoo.es, hchhpm@gmail.com,
causabeatiemilia@yahoo.es, causabeatiemilia@gmail.com
También puede comunicarse por los siguientes números:
+58 414 0134841; +58 414 9212030; 0212 4429011
viernes, 25 de octubre de 2019
25 de octubre: fechas importantes
25 de octubre de 1889: la joven María Emilia Chapellín Istúriz toma el hábito de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, apenas fundada un mes antes, hace 130 años.
25 de octubre de 1969: la joven novicia Julia Pardo Martín
emite por primera vez los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia en
nuestra Congregación Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, hace 50 años.
Es providencial que hoy estemos reunidas para celebrar ambos
acontecimientos, pues nos permiten adentrarnos en las entrañas de nuestra
historia. Madre Emilia nos transporta a aquellos inicios en que se estaban
afianzando los cimientos. Desde el acto sencillo de su toma de hábito, en el
que toma el nombre de Hna. Emilia, ella lleva sobre sí el servicio de
la maternidad espiritual hacia sus hijas, siendo la primera religiosa Fundadora
de una Congregación venezolana.
La madre Julia es la continuadora de esa herencia
carismática, mira las huellas de aquella que fue elegida como primera madre
espiritual, para aprender de ella cómo guiar a las hijas de Emilia y de
Santiago, nuestros fundadores. Hoy cumple 50 años de vida consagrada. Un camino
vivido en la Voluntad de Dios, único móvil de su ser y hacer.
viernes, 11 de octubre de 2019
Testigo de la misión (2)
TESTIGOS
DEL AYER
(Continuación del artículo
anterior)
MADRE
EMILIA
Comienzo fuera de sus
fronteras…Curazao.
Estando en vigor las leyes
guzmancistas, el Padre Olegario encamina a la Madre Emilia a que haga una
opción de consagración religiosa en el convento de Hermanas Terciarias
Franciscanas de Curazao. Con una recomendación de Mons. Críspulo Uzcátegui (el
mismo que abre la Obra de la Propagación de la Fe en Venezuela) se va dispuesta
a consagrase al servicio de los más pobres y enfermos. Enferma que se hace
enfermera.
Una vez en el Convento, la
Madre Emilia se enferma gravemente, y las superioras llaman a la familia para
que la puedan volver a casa. Esta misma salud precaria que la hará morir joven,
será para ella el lugar en el que Dios le va abriendo el camino de su
santificación. De vuelta a Caracas, su salud mejora un poco, pero no tanto como
se desearía, así que su padre la envía a Maiquetía para que termine de
reestablecerse. Madre Emilia vivió este tiempo entre la Misa diaria, el paseo
matinal y en constante encuentro de reflexión con el P. Machado.
El sacerdote ve en ella un
enorme espíritu de oración y de servicio y le invita después de varias
conversaciones a ponerse al servicio de los enfermos. Le asigna un enfermo
llagado, ella venciendo la humana resistencia comienza a limpiarlos, le trae
alimentos y le prepara para recibir los sacramentos. Madre Emilia, que había
ido a buscar su salud a Maiquetía, olvidándose de sí, comienza su MISION entre
los pobres, poco a poco intuye que el Señor le pide más y junto al P. Machado
deciden fundar una comunidad exclusivamente al servicio de los pobres*
(Hasta aquí el artículo de https://ompvenezuela.com/domund/
______________________________________________________
*Es nuestra Congregación Hermanitas de los Pobres de Maiquetía
miércoles, 9 de octubre de 2019
Testigo de la misión
DOMUND 2019: "Bautizados y enviados, la
Iglesia de Cristo en misión en el mundo"
Este año, el DOMUND
se realiza bajo el lema “Bautizados y enviados, la Iglesia de Cristo en misión
en el mundo”, en el marco del Mes Misionero Extraordinario convocado por el
Papa Francisco para este octubre en las Obras Misionales Pontificias resaltamos
el compromiso profético que todos los cristianos tenemos y una vez más
recordamos que la naturaleza de la Iglesia es anunciar el Evangelio por todos
los rincones de la tierra.
Para nuestra Congregación Hermanitas de los Pobres de Maiquetía es motivo de alegría y de agradecimiento al Señor, así como a las OMP, por ver en Madre Emilia y Padre Machado, nuestros Fundadores, a dos hijos de Dios y hermanos de los pobres, como misioneros, evangelizadores y testigos del ayer para el HOY de nuestra misión. Transcribimos la primera parte del tema:
TESTIGOS
DE LA MISIÓN
Hay vidas que
marcan, que dejan huellas… vidas en las cuales Dios decide hablar fuerte,
marcar un rumbo, dar una orientación para la propia persona, pero sobre todo
para toda la Iglesia que después de ver esta huella, encuentra un modo concreto
para vivir aquí y ahora el dinamismo misionero de la vida cristiana que el
Evangelio nos propone. En este mes misionero para Venezuela, tan probada en
tantos campos, las OMP desean promover a través de la Obra de San Pedro
Apóstol, la vivencia de personas (sacerdotes, religiosos y laicos) que hayan
entendido que la Misión del Señor es algo tan grande que no podían quedarse
tranquilos e inactivos, entendieron que el mundo necesitaba tanto de Dios que
decidieron actuar en consecuencia.
MADRE
EMILIA
Es testigo
misionera porque nos revela que la Misión de Jesús es un servicio a los Pobres.
Cuando a Jesús le preguntan los discípulos de Juan si era el Mesías, su
respuesta es elocuente: los ciegos ven, los cojos andan y a los pobres se les
anuncia la buena noticia. De modo que los signos mesiánicos están todos ligados
a la curación de enfermos y a la atención de los pobres, señales todas que
ayudan a entender el Reino de Dios. La Madre Emilia de San José entra en esta
categoría de Misioneros, ella entiende la Misión como un amor apasionado a
Jesús y un amor así de fuerte a los
pobres y a los enfermos.
Hija espiritual
de un misionero
El Padre Olegario
de Barcelona había llegado a Caracas en 1843 como parte del grupo de capuchinos
que venían a reabrir las misiones entre los pueblos indígenas. Uno de los
trabajos que la Providencia le había encomendado era el de acompañar
espiritualmente a la futura Madre Emilia de San José; mediante las preguntas
oportunas y concretas la ayuda a descubrir ese deseo que estaba en su corazón
de consagrarse a Dios mediante la emisión de los votos de la vida religiosa (Continuará).
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Emilia, Fundadora
Después de la fundación del
Hospital San José, en Maiquetía, el 22 de abril de 1888, vemos a Emilia
dedicada a los enfermos con gran caridad maternal y exquisita, al lado de su
director espiritual, el p. Santiago Machado. Ella dialoga casi a diario con él
y en esas conversaciones se va forjando una hermosa intuición e inspiración del
Espíritu: Ha llegado el momento de formar una comunidad religiosa con todo lo
que eso significa, aunque el contexto político de Venezuela no es favorable
para nada. Conversa con su familia y encuentra resistencia. Su padre conoce su
delicada salud y se opone a la decisión de esta hija tan amada.
En el hospital vive de manera
sencilla, pobre, austera, haciendo experiencia fuerte de oración y encuentro
íntimo con el Señor. Un día el p. Machado le ofrece un crucifijo para que se lo
coloque y vaya a Caracas a hablar con su papá. En casa tratan de distraerla,
mas ella está decidida a seguir a Jesús, a entregar su vida por los pobres.
Alcanza de su padre el sí tan deseado. Todos lloran. Ella, en cambio, llora de
felicidad y júbilo.
El 25 de septiembre de 1889 a las
7:30 de la mañana sale de Caracas a Maiquetía. Allí la espera el p. Machado y las
dos compañeras que están con ella desde los inicios del hospital. Ante una
imagen de san José que él mismo ha colocado en el patio, le dice: “Este es el
dueño de la casa”. Emilia lo mira, hace un gesto de humildad inclinando la
cabeza y le estampa un beso. Seguidamente corre a ver a los enfermos, los
abraza tiernamente, la emoción es muy grande. Todos lloran de alegría.
En la tarde, María de Jesús
Badillo, que se había quedado atendiendo a los enfermos junto con María Eustaquia y Trinidad, coloca en sus manos
las llaves de la casa con todos sus tesoros: doce enfermos, dieciocho enfermas,
algunas facturas sin pagar y algunas pobrezas más de la casa. María de Jesús y
María Eustaquia se ponen a sus órdenes, decididas a iniciar la vida religiosa
según las indicaciones del p. Machado.
Así nace la congregación de las
“Hermanitas de los Pobres de Maiquetía”, silenciosamente, en unos momentos muy
conflictivos a nivel social, religioso y político, en un país donde estaban
extinguidos los conventos, colegios, seminarios, comunidades religiosas y
prohibidas las fundaciones, por una Ley que promulgó el gobierno de Guzmán
Blanco el 5 de mayo de 1874.
El Amor prevaleció y, así, estos
dos colosos de la caridad escucharon el clamor de los pobres y la voz del Padre
que les llamaba a cuidar de sus hijos predilectos: los pobres, enfermos y
excluidos.
Han pasado 130 años… Nosotras,
sus hijas, que hemos recibido esta herencia maravillosa, seguimos confiando en
la Divina Providencia en unas circunstancias muy parecidas y hasta más
difíciles que las de su época y estamos seguras de la acción de Dios al
continuar esta inspiración, como decía nuestro amado p. Fundador: “Yo sentía que el Señor me inspiraba una
idea, yo ponía manos a la obra, el Señor bendecía lo que hacía y tomo me salía
bien” (Pbro. Santiago Machado).
¡Gracias,
Señor, gracias!
lunes, 12 de agosto de 2019
Madre Emilia y la Eucaristía
El amor a Dios,
a la Eucaristía, de la Venerable Madre Emilia de San José se reflejaba en cada
momento de su vida, especialmente en los que dedicaba a la oración, a la unión
con Dios. Eran rasgos característicos que permitían, a sus hermanas y a quienes
tuvieron la bendición de entrar en contacto con ella, asomarse a ese mundo
interior en el que se encontraban en coloquio íntimo Dios y ella.
Los testigos nos
dicen "que en su recogimiento exterior se veía, era tan notable, que una
de las Hermanas que tuvieron la dicha de tratarla, años después decía de ella:
- Su amor más grande era la oración, y lo fue siempre. La conocí unos días
antes de fundarse la Congregación, precisamente en la iglesia. De rodillas, muy
cerquita del Sagrario, la veía permanecer horas enteras sin cambiar de
posición. Durante la Misa, su actitud me encantaba; sus ojos clavados en el
altar, sus manos juntas, y con un recogimiento tal, como si estuviera contemplando
a Jesús en el momento de ser crucificado" (Hna. Herminia de S. José, Caridad en Acción, in Summ. Doc., pág. 398).
Otro testigo
afirma: "Cuando la Madre Emilia entraba en la Capilla se transformaba. Su
modestia y recogimiento eran tan grandes, que nadie intentó nunca acercársele
en esos momentos. Para las fiestas, ella misma con gran delicadeza y gusto
adornaba. el altar. Le gustaba ver a Jesús con hermosos adornos, y Jesús se complacía
en retornar sus finezas y en mostrarle de mil modos lo contento que estaba de
ella" (Hna. Herminia de San José, Caridad
en Acción, in Summ. Doc., pág. 40,
§ 340).
Alabamos y
bendecimos a Dios por este ejemplo de santidad que nos deja nuestra amada Madre
y le pedimos nos conceda la gracia de aumentar en nosotros su gran amor y
devoción a Jesús presente en el Santísimo Sacramento del Altar.
miércoles, 26 de junio de 2019
Virtudes teologales - La FE
La FE
La virtud de la FE en la vida de la Sierva de Dios Emilia de San José se manifiesta
en el hecho que ella ha vivido continuamente embebida en Dios, siendo esto tan
ordinario que su vida estaba constante y como normalmente llena de la presencia
de Dios.
También su vida de FE pone de manifiesto su intenso y constante espíritu de oración.
Esta oración ha tenido diversas manifestaciones:
ya en lo que se refiere a su vida de oración y adoración a la Eucaristía; ya en
la intensa preparación para recibir la Comunión.
Su oración y devoción han sido también
profundamente marianas en la devoción al misterio de la Inmaculada Concepción
de la Virgen María, entre otros porque la Sierva de Dios nació en el día en que
se celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y además en el año de las
apariciones de Lourdes.
Esta devoción a la Inmaculada Concepción de la
Virgen se refleja también en el borde azul del manto y en el cordón azul que
sostiene el crucifijo del hábito de la Congregación.
También en la vida de la Sierva de Dios sobresale
su devoción al Rosario en cuya cofradía desea intensamente que se le inscriba
en los últimos días de su vida.
Una devoción muy intensa tuvo también la Sierva de
Dios a San José a cuyo patrocinio se acogió durante toda la vida, como podemos
apreciar del nombre en religión, siendo también el Patrono de la propia
fundación.
Igualmente, la FE de la Sierva de Dios se ha manifestado en su actividad
catequística, durante toda su vida, para transmitir la fe, trabajo que la
ocupaba al mismo tiempo que las obras de caridad. Su FE también se ha manifestado en su adhesión ferviente a la Iglesia.
Antes de morir, dijo: "Mi espíritu está lleno de Su presencia", frase que expresa a plenitud cómo fue su vida y cómo estaba preparada para salir al encuentro con el Amado de su corazón.
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